El informe sobre la Década Digital de la UE destaca las carencias en materia de gobernanza de la IA y competencias digitales para las empresas, en un contexto en el que la adopción tecnológica avanza más rápido que las infraestructuras, los conocimientos especializados y la preparación regulatoria de Europa.
El paquete de la Comisión Europea sobre el Estado de la Década Digital 2026 muestra que la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas se están incorporando rápidamente a las operaciones empresariales europeas, mientras que las carencias en materia de competencias, infraestructuras y soberanía tecnológica siguen dificultando una adopción responsable. Casi una de cada cinco empresas de la UE utiliza ya inteligencia artificial, tras aumentar su adopción un 48 % durante 2025. Para los delegados de protección de datos (DPD) y los equipos de gobernanza, el informe pone de relieve un reto cada vez mayor: garantizar que las organizaciones desarrollen la supervisión, los conocimientos especializados y las infraestructuras resilientes necesarias para utilizar las nuevas tecnologías de forma tanto lícita como responsable.
La rápida adopción tecnológica aumenta la importancia de una gobernanza efectiva
Los Estados miembros se han comprometido a adoptar 1.934 medidas por valor de 289.300 millones de euros a través de sus hojas de ruta nacionales para la Década Digital, incluidos 205.900 millones de euros procedentes de presupuestos públicos. La Comisión también señala que el 64 % de las recomendaciones específicas por país formuladas en 2025 ya han sido abordadas.
Se observan avances en conectividad, servicios públicos digitales y adopción de tecnologías avanzadas. Sin embargo, el mensaje del informe es que Europa ha pasado de establecer un marco político a afrontar la tarea, más compleja, de aplicarlo. Para muchas organizaciones, esto significa traducir requisitos regulatorios de alto nivel en sistemas con responsabilidades definidas, controles documentados y una clara asignación de responsabilidades entre los equipos de privacidad, tecnología, compras y negocio.
La adopción de la IA avanza más rápido que las capacidades de gobernanza de muchas organizaciones
Casi el 20 % de las empresas de la UE utiliza ya inteligencia artificial, tras un incremento del 48 % en su adopción durante 2025. El 46,7 % de las empresas utiliza servicios de computación en la nube y el 39,9 % análisis de datos, lo que demuestra que las herramientas digitales avanzadas son cada vez más importantes para las operaciones empresariales europeas.
Estas cifras ponen de manifiesto una brecha entre la disponibilidad de la tecnología y la capacidad de las organizaciones para implementarla de forma efectiva. Las pymes siguen encontrando obstáculos relacionados con las competencias, el acceso a los datos, las infraestructuras y los recursos. Reducir esta brecha requiere algo más que apoyo financiero: las organizaciones necesitan inventarios de sistemas de IA, una asignación clara de responsabilidades, una gobernanza sólida de los datos y procesos para evaluar los sistemas conforme al RGPD, el Reglamento de IA y cualquier otra normativa aplicable.
La nube, las infraestructuras y las dependencias de proveedores generan riesgos de cumplimiento para las empresas
La cobertura básica de 5G alcanza ya al 96,8 % de los hogares de la UE, pero el despliegue de fibra hasta las instalaciones y de otras redes de muy alta capacidad debe seguir acelerándose. La capacidad de computación también está sometida a una presión creciente a medida que aumenta la demanda, especialmente como consecuencia del desarrollo y despliegue de la IA.
Estas limitaciones son relevantes para las organizaciones que desarrollan productos intensivos en datos o dependen de servicios en la nube y de IA. La capacidad, la resiliencia y la elección de proveedores influyen cada vez más en el rendimiento operativo, las transferencias internacionales de datos, la seguridad y el riesgo regulatorio. Los DPD deberían participar en la contratación de tecnología y en los procesos de diligencia debida de proveedores con suficiente antelación para evaluar la ubicación de los datos, los mecanismos de acceso, los controles de seguridad, las garantías contractuales y las consecuencias de una excesiva concentración en determinados proveedores.
Las dependencias tecnológicas de Europa exigen un mayor control de las cadenas de suministro de datos
La UE representa únicamente el 9 % del mercado mundial de semiconductores, frente a su objetivo del 20 % para 2030. La Comisión también identifica dependencias significativas respecto de proveedores de fuera de la UE en ámbitos como los servicios en la nube, la ciberseguridad y otras tecnologías estratégicas.
El paquete vincula estas dependencias con la competitividad y la resiliencia de Europa. Para los DPD, la soberanía tecnológica tiene también una dimensión práctica de gobernanza: comprender quién controla las infraestructuras esenciales, dónde se tratan los datos personales, qué subcontratistas participan y cómo podría una organización mantener el cumplimiento y la continuidad si cambiara un proveedor o el marco jurídico aplicable. Estas cuestiones deberían formar parte de los procesos de contratación, de evaluación de riesgos asociados a las transferencias y de planificación de la continuidad de negocio.
La escasez de competencias digitales puede convertirse en una debilidad en materia de privacidad y cumplimiento de la IA
Más del 60 % de los europeos cuenta ya con al menos competencias digitales básicas. Sin embargo, los especialistas en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) representaban únicamente el 5 % del empleo en 2025, la mitad del objetivo establecido para 2030, y las mujeres suponían menos del 20 % de estos profesionales.
Esta brecha de competencias tiene implicaciones directas para las empresas que buscan adoptar la IA, reforzar su ciberseguridad y cumplir nuevos requisitos regulatorios. Invertir en tecnología sin contar con los conocimientos suficientes puede dejar a las organizaciones sin capacidad para explicar cómo funcionan sus sistemas, evaluar sus riesgos, responder a los interesados o demostrar el cumplimiento. Los DPD tendrán que colaborar cada vez más estrechamente con especialistas técnicos, de seguridad y de IA, garantizando al mismo tiempo que las personas responsables de la toma de decisiones reciban formación suficiente para comprender sus responsabilidades.
La confianza pública dependerá de que las organizaciones aborden la privacidad, la seguridad y la transparencia
El informe señala que el 79 % de los europeos considera que la política digital es una prioridad clave para la UE. Al mismo tiempo, el 92 % identifica la protección de los niños y los jóvenes en internet como una prioridad, el 87 % considera que la manipulación en línea, la desinformación, los deepfakes y los contenidos generados por IA constituyen una amenaza para la democracia, y el 80 % apoya una regulación cuidadosa de la IA.
Estos datos muestran que la confianza pública será una condición importante para el éxito de la transformación digital. Las organizaciones que implementen IA u otras tecnologías avanzadas deben abordar la transparencia, la seguridad, la privacidad y la rendición de cuentas junto con el rendimiento. El cumplimiento del Reglamento de IA, el RGPD y otras normas digitales debería, por tanto, integrarse en el diseño de los productos y en la gobernanza, en lugar de tratarse como un ejercicio jurídico independiente.
La inversión de la UE generará oportunidades, pero la financiación no sustituye a la preparación de las organizaciones
La Comisión estima que cada euro invertido en medidas digitales a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia genera 1,50 euros de producción económica en la UE y 2 euros a nivel mundial hasta el final de la Década Digital. Sin embargo, se prevé que casi la mitad de la financiación pública incluida en las hojas de ruta nacionales para la Década Digital se elimine progresivamente antes de finales de 2026.
Es probable que este programa de inversión genere nuevas oportunidades para los proveedores tecnológicos y las organizaciones que acometan procesos de transformación digital. Sin embargo, el acceso a financiación o infraestructuras no elimina la necesidad de contar con una gobernanza sólida. Las empresas deberían integrar la privacidad, la ciberseguridad y el cumplimiento en materia de IA en la planificación de sus inversiones, de forma que los proyectos puedan evolucionar desde la fase experimental hasta un despliegue sostenible sin acumular riesgos regulatorios no gestionados.
Los DPD deberían conectar la estrategia digital con la gobernanza y la preparación regulatoria
El paquete sobre la Década Digital presenta la adopción tecnológica, la competitividad y el cumplimiento como elementos interrelacionados. Las empresas que inviertan en IA, servicios en la nube, ciberseguridad o infraestructuras de datos necesitarán las competencias y estructuras de gobernanza necesarias para gestionar estas tecnologías de forma responsable, así como la capacidad para abordar obligaciones que se solapan en materia de privacidad, IA y regulación de los servicios digitales.
Para los DPD, la prioridad práctica consiste en asegurarse un papel desde las primeras etapas del ciclo de inversión digital. Los proyectos de IA y servicios en la nube deberían estar respaldados por registros precisos de las actividades de tratamiento, evaluaciones de las bases jurídicas, evaluaciones de impacto relativas a la protección de datos (EIPD) cuando proceda, una supervisión clara de los proveedores y mecanismos adecuados de transparencia y ejercicio de los derechos de los interesados. Este enfoque puede ayudar a que la transformación digital genere valor sostenible, al tiempo que fomenta la confianza de la que depende una adopción más amplia.
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